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Co-Incineración o Valorización Energética

Contribuimos a minimizar la extracción de combustibles fósiles y a reducir las emisiones de CO2, ayudando así a cumplir con los objetivos del protocolo de Kioto.

La fabricación de cemento, precisa de elevadas temperaturas en el horno para conseguir las complejas reacciones químicas que transforman los minerales de partida en clinker.

La temperatura de llama supera los 1800ºC, requiere de un consumo de gran cantidad de combustible fósil (habitualmente coque de petróleo) y supone pues una gran dependencia energética.

Las características de estos hornos permiten garantizar el aprovechamiento de los recursos energéticos contenidos en muchos residuos de matriz orgánica respetando el Medio Ambiente: la alta temperatura, el elevado tiempo de residencia y la atmósfera oxidante a la que se somete el residuo garantiza la destrucción de las moléculas orgánicas de una forma eficiente mientras que no se producen residuos en la combustión, dado que quedan englobados en la matriz mineral del clinker.

Los residuos son inyectados en la llama en forma líquida o sólida y aquellos que, por sus características físicas, no pueden ser consumidos directamente son sometidos a pretratamientos específicos con el fin de acondicionarlos y poder aprovechar al máximo su potencial energético.

(*) En la fotografía, detalle del interior del horno cementero.